Mis inicios con los videojuegos: MSX Philips VG-802

Si mi memoria no me falla, y doy fe de que últimamente me falla muuuuyyyy a menudo (según una universidad de por ahí, a partir de los 30 las neuronas se empiezan a suicidar…), debía correr el año 84-85 cuando mi hermano apareció por casa con un ¡¡ ORDENADOR !!. ¿¿Pero que c… era eso??, era la primera vez en mi vida que se presentaba ante mí un cacharro electrónico (lo más electrónico que habia manejado hasta la fecha era un juego de bingo, y tenías tú que darle a la manivela hasta que la palanquita sacabolas hiciera contacto). Por aquellos años era inusual que alguien tuviera máquinas de videojuegos en su casa, por lo menos en mi barrio y entre mis amig@s, con lo cual yo era una privilegiada.

Se trataba de un MSX de segunda mano. Creo que el modelo era MSX Philips VG-8020. El equipo constaba de un teclado (lo que venia siendo el ordenador en sí), un radiocassette de una pletina, cable de corriente, cable de antena y un joystick. Junto con los cachivaches venían dos cintas negras MAXELL con un gran surtido de juegos de Konami y un libro de “iniciación al Basic” (¿alguien se acuerda de esta maravilla de la informática? la lista secuencial de códigos en 10, 20, 30, con sus INPUT y sus GOTO y sus RUN…así hasta 250 líneas para conseguir que una diagonal blanca atravesara la pantalla…impresionante).

 pack msx

 

 

Creo que esa tarde me la pasé babeando junto a mis dos hermanos, intentando por todos los medios que me dejaran tocar los mandos (la gran pregunta: ¿me dejaaáas?). En los ochenta había que cumplir con las jerarquías, y si tu eras el hermano menor no te quedaba otra que esperar tu turno hasta que los mayores quisieran terminar y dejarte, claro está. El caso es que, una vez conectados los cables, comenzaron a cargar el juego. Cinta en el radiocassette e insertar el comando de carga en el ordenador. Habían dos, primero probabas con uno y, si no funcionaba, pues probabas con el otro. ¿Por qué?, pues a día de hoy todavía me lo pregunto pero si no me preocupé por averiguarlo en su momento tampoco lo voy a hacer ahora (como bien dijo Jaime Walter una vez, “son diez minutos más que puedo estar en la cama por la mañana“). Como iba diciendo, los comandos era los siguientes, no se me han olvidado en la vida:

BLOAD”CAS:”,R

LOAD”CAS:”,R

Después de insertar el comando, pulsabas play en el radiocassette, y a esperar. Ruido, ruido, más ruido, pitido, pitido, más pitido, variación de pitido, y cuando por fin se acercaba el torí-torí-torí con una última variación…..ZAS!!, como por arte de magia aparecía el rotulo de KONAMI en la tele. Creo que uno de los primeros juegos que probamos fue el Athletic Land, un juego muy amortizable puesto que nunca he conseguido llegar hasta la pantalla final. Recuerdo haber hecho turnos con mis dos hermanos para intentar terminarlo, dejando la partida en “pause” para ir al cole y continuar después, y ni con esas fuimos capaces de verlo acabar. Esta es una de esas cosas que te dejan cierto resquemor interior y que tienes en tu “lista de cosas que hacer antes de morir“. Otro gran juego al que me enganché de mala manera fué el GreenBeret. La música era flojilla y prácticamente imperceptible, pero la dificultad se hacia considerable a medida que ibas rescatando soldados. Otro de los entretenidos era Circus Charlie. ¿Recordais al pallasete saltando monos o atravesando aros de fuego subido a un caballo?. Era un juego corto, creo que tan solo tenía cuatro pantallas (la de los aros, la de saltar de pelota a pelota, la de los monos y la de las lianas), pero la musiquilla te atrapaba hasta el final. Para jugar en compañía estaban bien los de deportes, tipo Soccer, Pong, Tennis o Boxing. Como juego de coches, me quedo con el Road Fighter. Horas y horas soportando el ruidaco que hacía la aceleración del cochecito rojo hasta pasar los seis niveles (¡¡no hay dolor!!). Creo que los mandos del keyboard quedaron bastante dañados de las ostias que le metíamos para evitar que se chocara el coche tras un derrape. Más tarde, cuando pudimos ahorrar algo de pasta, nos compramos el Out Run. Cabe decir que las carátulas de los juegos de la época transmitían una imagen a nuestro cerebro que, una vez cargado en la pantalla, nada tenían que ver con la realidad….malditos publicistas… Me gustaría mencionar algunos más de mis favoritos a la lista, pero eso será en otro capítulo de RetroJuegos.

Tan solo mencionar un detalle más que, tan seguro, muchos de vosotros RetroGamers habeis sufrido en vuestras carnes. ¿Quién no ha utilizado un libro de tapa dura para aguantar las ventosas del joystick?. Tan seguro que habeis vivido momentos de puro frenesí joystickiano que os ha dejado alguna lesión en el tunel carpiano. Estos momentos de frenesí acababan con las ventosas del mando bastante jodidas. En mi caso recurrimos al citado librodetapaduraquetodoelmundotieneensuestanteríaynadiehaleidojamás para clavar las ventosas y que no se movieran de ahí hasta que terminara el juego. Éramos gente ingeniosa de grandes ideas…

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